|
REPRESENTACIONES
EL
HIJO FINGIDO
Nueva
producción del Teatro de la Zarzuela, Madrid.
Compuesto
por un prólogo y dos actos, el libro es de Jesús Mª de Arozamena
y Victoria Kamhi, sobre dos obras de Lope de Vega ¿De cuando
acá nos vino? y Los ramilletes de Madrid.
- Orquesta
de la Comunidad de Madrid.
- Coro del Teatro de la Zarzuela (Dir. Antonio Fauró)
- Director : Miguel Roa.
- Director de escena : Gerardo Malla
El
pasado día 1 de febrero tuvo lugar en el Teatro de la Zarzuela de
Madrid la reposición de la magnífica Comedia lírica de Joaquín Rodrigo,
"EL HIJO FINGIDO". Estrenada en diciembre de 1964, y en el mismo
teatro, bajo la dirección musical de Odón Alonso y escénica de Luis
Escobar, y con la participación de Isabel Penagos, Inés Rivadeneyra,
y Ana María Higueras, el HIJO FINGIDO no se había vuelto a oír.
La expectación ante su re-estreno era, por tanto, muy grande.

El
INAEM, impulsor de esta magnífica producción de "EL HIJO FINGIDO",
contó, para este espectáculo, que ha supuesto un enorme éxito de
taquilla y de crítica, con la participación de la Orquesta de la
Comunidad de Madrid y del Coro del Teatro de la Zarzuela, bajo la
dirección musical de Miguel Roa y la dirección escénica de Gerardo
Malla.
El
público, que llenó todos los días de función, salió entusiasmado
del teatro por la belleza de la música de Joaquín Rodrigo. El éxito
de esta comedía lírica, que se compone de unas muy inspiradas páginas,
fue posible gracias a la participación de voces como las de María
Rey-Joly y María Rodriguez (Ángela), Eneida García (Doña
Bárbara), Josep-Miquel Ramón y Ángel Ódena (Leonardo),
entre otros.
Destacó
la maestría de Gerardo Malla como director de escena, que contó
con la inestimable colaboración de Joaquín Roy para la escenografía,
de Javier de Artiñano para la realización de los vistosos figurines,
y de Natalia Viñas, autora de la delicada coreografía que acompañó
el espectáculo.
ARGUMENTO
El
argumento de la obra se centra en el joven Álferez, Leonardo, al
servicio del Capitán Fajardo en Flandes, que decide regresar a España,
con cartas de recomendación del propio Capitán, una de ellas para
la hermana de éste, Doña Bárbara, joven viuda y madre de Ángela.
Falsificando la carta para presentarse como hijo del Capitán, Leonardo
la presenta a Doña Bárbara y a su hija, Ángela, quienes reciben
al joven en su casa, le dan hospedaje, y no disimulan sus intenciones
amorosas para con el muchacho, surgiendo así un conflicto de rivalidad
entre ambas.
Angela
y Leonardo se declaran mutuo amor, Doña Bárbara le hace creer a
su hija que Leonardo es su "hermano", no su "primo", vuelve el Capitán
Fajardo para poner las cosas en claro y huye Leonardo, avergonzado.
Ante el arrepentimiento de Leonardo, Fajardo perdona a su antiguo
Alférez, lo adopta como hijo verdadero y lo casa con su sobrina,
Ángela.

GRABACIÓN
La
grabación de El Hijo Fingido
por EMI CLASSICS , una parte de la edición conmemorativa
de todos los trabajos de Joaquín Rodrigoas, está ya
disponible en las tiendas de discos.
CRÍTICAS
EN LA PRENSA
ABC
03/02/01 "EL HIJO FINGIDO", LOGRADA COMEDIA LÍRICA DE JOAQUÍN RODRIGO.
Antonio Iglesias
"El
hijo fingido". Comedia lírica. Intérpretes: E. García, M. Rodríguez,
J.-M. Ramón, L. Álvarez. D. Musical: M.Roa. Dir. de escena: G. Malla.
Dir. del Coro: A. Fauró. Orq. de la Comunidad de Madrid y Coro del
Teatro de la Zarzuela. Madrid, 1 de febrero.
"Desde
diciembre de 1964..., no había vuelto a representarse una de las
más enjundiosas páginas teatrales de Joaquín Rodrigo: su intitulada
comedia lírica en un prólogo y dos actos, "El hijo fingido", sobre
un libreto de Jesús María de Arozamena y Victoria Kamhi, extraído
de "¿De cuándo acá nos vino? y "Los ramilletes de Madrid", de Lope
de Vega. El mismo Teatro de la Zarzuela que vio nacer esta obra,
la repone ahora, "estrenándola" para un público que, entusiasmado,
aplaudió interrumpiendo la acción constantemente, volcado en clima
de gran éxito al final de la representación.
Joaquín
Rodrigo, su enorme personalidad y su manera de hacer compositiva,
laten en estos pentagramas que bien pudiéramos adscribir a "una
nueva fusión del regusto por las viejas músicas, y algo que yo he
llamado "neocasticismo", como él afirmó en cierta ocasión. Naturalmente
que hay muchísimo más de su admirable estilística, pero esto es
lo que sobresale en "El hijo fingido", además de un raudal de inventiva
musical, tintado en todo momento por toques personales. Concreto
mi admiración en una inspiradísima temática, en sus concertantes,
luego de una "Obertura" y un "Intermezzo", realmente bellos.
El
Teatro de la Zarzuela no ha escatimado medios en esta espléndida
reposición: figurines de elegancia suma (Javier Artiñano), decorados
de subido colorido, iluminación adecuada (Juan Gómez-Cornejo), ballet
que es a la vez, discreto y de crecida calidad y... un largo etcétera,
comprendiendo a cuantos intervienen en "El hijo fingido".
Triunfo
merecido el de los directores: el musical del tan experto en estas
lides, Miguel Roa, bien adentrado en una partitura que es delicada
en sus líneas, pero también con picante difícil; la escénica de
Gerardo Malla, por una naturalidad buscada, lograda en una múltiple
serie de matizaciones. Se destacan del elenco las voces de la "Ángela"
que encarnó María Rodríguez y la "Doña Bárbara" de Eneida García,
actrices de mérito indudable; y, después del cortés anteponer femenino,
señalemos como excelentes actores a los admirados en "El capitÁn
Fajardo", barítono bien timbrado y, sobre todo, a su colega de tesitura,
Josep-Miquel Ramón, que logró un completo "Leonardo" en cualquiera
de sus registros, con momentos extraordinarios.
Ya
queda suscrito el sincero elogio para el trabajo de Roa y de esta
obligada nota, comprimida obligadamente, no se nos puede caer la
labor de los profesores de la acreditada Orquesta de la Comunidad
madrileña, sin olvidar las voces del Coro del Teatro de la Zarzuela,
bien conjuntadas por Antonio Fauró, con un momento "a cappella",
realmente de recuerdo."
EL
PAÍS . 02/02/2001 EN ESTUCHE DE LUJO. EL HIJO FINGIDO. Luis
Suñen
"El
5 de diciembre de 1964 se estrenaba en La Zarzuela, con dirección
musical de Odón Alonso y escénica de Luis Escobar, El hijo fingido,
de Joaquín Rodrigo. Vuelve ahora, con ocasión del centenario del
autor del Concierto de Aranjuez.....
El
trabajo del escenógrafo Joaquín Roy, el figurinista Javier Artiñano
-extraordinario trabajo el suyo- y el director de escena Gerardo
Malla ha consistido, en esta reposición de la no demasiado recordada
obra, en eso, en envolver con todo lujo una pieza musical, una zarzuela,
debiéramos decir moderna, cuyo armazón presenta hoy, como seguramente
también el primer día, síntomas ciertos de debilidad. Ellos se han
quedado, sin duda, con el trozo más sabroso del pastel.
Jesús
María de Arozamena y Victoria Kamhi, los autores del libreto, usan
compretexto, y más que eso, un par de comedias de Lope de Vega -¿De
cuando acá nos vino? y Los ramilletes de Madrid- que nos sitúan
en el siglo XVII, con soldados de Flandes convertidos en pícaros
de ocasión y un par de casaderas madrileñas.....
Personalidad
intransferible
La
presencia de un músico como Rodrigo se advierte, qué duda cabe,
en la personalidad intransferible de sus números musicales, muchos
traídos de esa revisión culta de lo popular de la que tanto de su
creación participa. Es la música esperable, previsible podría decirse
sin tono peyorativo alguno, en quien se movía como pez en el agua
en la evocación, llena de una brillantez hecha al mismo tiempo de
inspiración y de oficio, de ese universo a la vez atrayente y perdido.......
Díficil
sutileza
El trabajo de cantantes y actores tuvo el mérito de la entrega.
Entre los primeros hay que destacar a Josep-Miquel Ramón -flojo
en las partes habladas, pero que da estupendamente el tipo entre
simplón y buenazo del protagonista- y Eneida García y María Rodríguez
-mucho mejores en el verso- como Doña Bárbara y Angela, la madre
y la hija rivales en el amor.
Bien
el cuerpo de baile y el coro del teatro e irregular una orquesta
de la que Miguel Rosa extrajo buenas cosas pero a la que le faltó
la difícil sutileza que pide Rodrigo en momentos como el hermoso
preludio del segundo acto.
El
público lo pasó muy bien, se rió con algún gesto de veteranía, eficaz
pero manido, de Fernando Conde y Sonsoles Benedicto y aplaudió mucho
al final."
|
|
|