Palabras

Testimonios sobre el maestro


“El baile español, la poesía española, las formas utilizadas por compositores españoles más antiguos, todo encuentra su lugar en la producción de Rodrigo. Y a pesar de la popularidad de el Concierto de Aranjuez, si obras como la exquisitamente bella Música para un códice salmantino (sobre el poema “Oda a Salamanca” de 1953), una cantata para bajo, coro y once instrumentos; o el extraordinariamente depurado Himnos de los neófitos de Qumran, 1965-74 para tres sopranos y orquesta de cámara, sobre textos de los Manuscritos del Mar Muerto fueran mejor conocidas, la imagen popularmente extendida del compositor de poco peso, folklórico, que inspira el desprecio de conocedores más “serios”, tendría que revisarse drásticamente. El arte de Rodrigo puede haber sido modesto en su expresión hacia el exterior, pero junto a una delicada ternura, contiene también lo épico y lo profundo.”
Martin Anderson escribió el 8 de julio de 1999 para “The Thursday Review”, del diario The Independent , Londres.


...A Rodrigo no le faltaron detractores. “Conoció las tendencias de la vanguardia, pero siguió su propio camino, sabiéndose criticado y a veces hasta vituperado en España y en el extranjero por musicólogos de altos vuelos que mantenían que la música que parece facil al oido es “música fácil”, dijo Cecilia Rodrigo.

...La importancia que Rodrigo otorga a la música para niños no es de extrañar. Muy entregado a su familia, solía despertar a su hija y a sus nietas todos los días tocando los preludios de Bach.

... A la hora de su fallecimiento, si contemplamos su obra, Rodrigo merece ser considerado uno de los grandes compositores españoles del siglo 20. La prueba esta en la interpretación y en la audición. Vamos a despegar de esos jardines aromáticos de Aranjuez y sobrevolar las tierras distantes de su imaginación.  

Donde quiera que esté Ud. Maestro Rodrigo, va un brindis: Que esté sonriendo y que esté bebiendo de su copa pequeña y propia.
“Encontró la fuerza en una visión interior”, por Pablo Zinger


"Alentaba en Rodrigo un hombre del Siglo de Oro, español hasta los tuétanos; su figura, su personalidad, se me antojaron siempre las de uno de esos nobles plebeyos salidos del pincel de Velázquez, Ribera o Murillo. Se reconocía en él al hombre sagaz, rápido y gracioso, de tantos personajes cervantinos; palpitaban en su música los rasgos de la más hispánica de las personalidades: la de los protagonistas de la novela picaresca. ¿No había acaso en su música la agridulce ternura, la sabiduría ancestral, el escepticismo apenas teñido de amargura y la picardía vivaracha de Lázaro, de Rinconete o Estebanillo? Quizá por eso su música es ligera pero no banal, es alegre al tiempo que melancólica, es fresca sin ser ingenua. … Quizá por eso lo más inmortal de su inmortal música vaya de la mano de las más arraigadas tradiciones hispánicas: la guitarra de Gaspar Sanz, el madrigal, el villancico o la poesía de San Juan de la Cruz."

Fragmento del artículo “En busca del más allá” de Alvaro Marías publicado en ABC el 7 de julio de 1999

 

"¿Fue Rodrigo compositor de una sola obra? Sin duda no. De no haber existido el concierto que le valió el marquesado “de los jardines de Aranjuez” hubiera figurado también en la historia de la música española… Su Concierto serenata para arpa y orquesta, la obra En busca del más allá que le encargó la NASA, son muestra más que suficiente de un gran talento. Un talento con el que habrá quienes no congenien. La popular, que no populachera, estética de Rodrigo necesariamente había de chocar con las vanguardias. Y, por qué no decirlo, con las envidias de muchas vanguardias frustradas."

Editorial: “En busca del más allá”. Fragmento del artículo publicado el 7 de julio de 1999 en la sección de Opinión del Diario 16

 

“El éxito del Concierto de Aranjuez de alguna manera ha eclipsado las otras obras de Rodrigo; hace falta sacarlas de nuevo y redescubrirlas, y no considerar a Rodrigo como el autor de una sola obra, porque sin duda, el futuro nos enseñará otros tesoros.”

Traducción de una cita de Julian Bream, publicada en la revista musical francesa Classic FM, septiembre 1999

 

“Rodrigo tuvo la sabiduría de atenerse a lo que le dictaba únicamente su talento. ‘Puede que mi vaso sea pequeño, pero bebo en mi propio vaso', respondía a las críticas de profesores supuestamente más avanzados, con esa sonrisa socarrona de los ciegos lúcidos. Y ese afán de autenticidad y determinación, felizmente preservado de las bogas pasajeras que en cada momento han deslumbrado al siglo, ha mantenido su música viva, conocida y querida … quizá haya llegado el momento de que sea también valorada e interpretada.
Ese purismo, que en ocasiones ha desdeñado una obra imaginativa y rica que va más allá del Concierto de Aranjuez, se estrella indefectiblemente con la devoción unánime de los melómanos de todo el mundo, que han dispensado a esa y a otras partituras del maestro una acogida que para sí quisieran tantos teóricos del serialismo, la dodecafonía y otras vanguardias que el público no ama y no va a escuchar a las salas de conciertos. Y es que en la contribución de Rodrigo … figura en lugar destacado esa necesaria función divulgadora de la música clásica, que en el rasgueo de Yepes o de Segovia alcanzó rango de arte sublime."

“Adios al gentilhombre”, fragmento del artículo publicado en la sección ‘Opinión’ del ABC el 7/7/99