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Letra:
1.-
Preludio
Mientras la sombra pasa de un santo
amor, hoy quiero
poner un dulce salmo sobre mi viejo atril.
Acordaré las notas del órgano severo
al suspirar fragante del pífano de abril.
Madurarán su aroma las pomas
otoñales
la mirra y el incienso salmodiarán su olor;
exhalarán su fresco perfume los rosales,
bajo la paz en sombra del tibio huerto en flor.
Al grave acorde lento de música
y aroma,
la sola y vieja y noble razón de mi rezar
levantará su vuelo suave de paloma
y la palabra blanca se elevará al altar.
2.- Mi corazón te aguarda
Amada, el aura dice
tu pura veste blanca...
No te verán mis ojos:
¡mi corazón te aguarda!
El viento me ha traído
tu nombre en la mañana;
el eco de tus pasos
repite la montaña...
No te verán mis ojos:
¡mi corazón te aguarda!
En las sombrías torres
repican las campanas...
No te verán mis ojos:
¡mi corazón te aguarda!
Los golpes del martillo
dicen la negra caja;
y el sitio de la fosa
los golpes de la azada...
No te verán mis ojos:
¡mi corazón te aguarda!
3.- Tu voz y tu mano
Soñé que tú
me llevabas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena.
Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen,
de un alba de primavera.
¡Eran tu voz y tu mano,
en sueños, tan verdaderas!
Vive, esperanza, ¡quién sabe
lo que se traga la tierra!
4.- Mañana de abril
Era una mañana y abril sonreía.
Frente al horizonte dorado moría
la luna, muy blanca y opaca; tras ella
cual tenue ligera quimera, corría
la nube que apenas enturbia una estrella.
Como sonreía la rosa mañana
al Sol del Oriente abría mi ventana:
y en mi triste alcoba penetró el Oriente
en canto de alondras, en risa de fuente
y en suave perfume de flora temprana.
Fue una clara tarde de melancolía.
Abril sonreía. Yo abrí las ventanas
de mi casa al viento. El viento traía
perfumes de rosas, doblar de campanas.
Doblar de campanas lejanas, llorosas,
suaves de rosas aromado aliento.
¿Dónde están los huertos floridos de rosas?
¿Qué dicen las dulces campanas al viento?
Pregunté a la tarde de abril
que moría:
¿Al fin la alegría se acerca a mi casa?
La tarde de abril sonrió, la alegría
pasó por tu puerta; y luego sombría
pasó por tu puerta. Dos veces no pasa...
5.- Los sueños
El hada más hermosa ha sonreído
al ver la lumbre de una estrella pálida
que en hilo suave, blanco y silencioso
se enrosca al huso de su rubia hermana.
Y vuelve a sonreir porque en su rueca
el hilo de los campos se enmaraña.
Tras la tenue cortina de la alcoba
está el jardín envuelto en luz dorada.
La cuna casi en sombra. El niño
duerme,
dos hadas laboriosas lo acompañan,
hilando de los sueños los sutiles copos
en ruecas de marfil y plata.
6.- Cantaban los niños
Yo escucho los cantos de viejas cadencias,
que cantan los niños cuando en corro juegan
y vierten en coro sus almas que sueñan
cual vierten sus aguas las fuentes de piedra.
Con monotonías de risas eternas,
que no son alegres, con lágrimas viejas,
que no son amargas y dicen tristezas
tristezas de amores de antiguas leyendas.
En los labios niños las canciones
llevan
confusa la historia y clara la pena,
como clara el agua lleva su conseja
de viejos amores que nunca se cuentan.
Jugando a la sombra de una plaza
vieja,
los niños cantaban... La fuente de piedra
vertía su eterno cristal de leyenda.
Cantaban los niños canciones
ingenuas,
de un algo que pasa y que nunca llega:
la historia confusa y clara la pena.
Seguía su cuento la fuente serena;
borrada la historia, contaba la pena.
7.- ¿Recuerdas?
¡Mi amor!... ¿Recuerdas,
dime,
aquellos juncos tiernos,
lánguidos y amarillos
que hay en el cauce seco?
¿Recuerdas la amapola
que calcinó el verano,
la amapola marchita,
negro crespón del campo?
¿Te acuerdas del sol yerto
y humilde en la mañana,
que brilla y tiembla, roto,
sobre una fuente helada?...
8.- Fiesta en el prado
Hay fiesta en el prado verde.
Hay fiesta en el prado verde.
Hay fiesta en el prado verde
pífano y tambor
con su cayado florido
y abarcas de oro vino un pastor.
Del monte bajé,
sólo por bailar con ella;
al monte me tornaré.
En los árboles del huerto
hay un ruiseñor;
canta de noche y de día,
canta a la luna y al sol,
ronco de cantar.
Al huerto vendrá la niña
y una rosa cortará.
Entre las negras encinas
hay una fuente de piedra,
y un cantarillo de barro
que nunca se llena.
Por el encinar,
con la blanca luna,
ella volverá
9.- Abril galán
Mientras danzáis en corro,
niñas, cantad:
Ya están los prados verdes,
ya vino abril galán:
a la orilla del río,
por el negro encinar
sus abarcas de plata
hemos visto brillar.
Mientras danzáis en corro,
niñas, cantad:
Ya están los prados verdes,
ya vino abril galán.
10.- Canción del río
Duero
Molinero es mi amante,
tiene un molino
bajo los pinos verdes,
cerca del río;
bajo los pinos verdes
cerca del río.
Niñas, cantad,
niñas, cantad:
Por la orilla del Duero
quisiera pasar.
Por las tierras de Soria
va mi pastor.
¡Si yo fuera una encina
sobre un alcor!
Para la siesta
¡Si yo fuera una encina
sobra le diera!
Niñas, cantad:
por la orilla del Duero
quisiera pasar.
Niñas, cantad,
Por la orilla del Duero
quisiera pasar.
En las tierras de Soria,
azul y nieve,
leñador es mi amante
de pinos verdes,
leñador es mi amante
de pinos verdes.
¡Quién fuera el águila
para ver a mi dueño
cortando ramas!
¡Ay, garabí!
¡Ay, garabí!
¡Bailad, suene la flauta
y el tamboril!
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