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Letra:
Dormía en un prado mi pastora
hermosa,
y en torno della erraba entre las flores,
de una y otra usurpando los licores,
una abejuela, más que yo dichosa,
que vio los labios donde amor reposa,
y a quien el alba envía sus coloress,
que al vuelo refrenado los errores,
engañada, los muerde como a rosa.
¡Oh, venturoso error, discreto engaño!
¡Oh, temeraria abeja, pues tocaste
donde aún imagino no me atrevo!
Si has sentido de envidia el triste daño,
parte conmigo el néctar que robaste,
te deberé lo que al amor no debo...
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