Biografía

Semblanza

0266


Joaquín Rodrigo Vidre
I Marqués de los Jardines de Aranjuez (n. Sagunto, Valencia, 22 de noviembre de 1901 - m. Madrid, 6 de julio de 1999), compositor español. 

INTRODUCCIÓN

La música de Joaquín Rodrigo representa un homenaje a las distintas culturas de España. Ningún otro compositor español se ha valido, como fuente de inspiración, de tan variadas manifestaciones del alma de su país, desde la historia de la España romana hasta los textos de poetas contemporáneos. Su música es refinada, luminosa, con evidente predominio melódico y con armonía original. Su personal estilo ha creado un singular capítulo en la cultura española del siglo XX, donde la originalidad de su inspiración musical va unida a una devoción por los valores fundamentales de su tradición.

Raymond Calcraft.

PROCESO COMPOSITIVO

Para escribir sus composiciones, Rodrigo siempre utilizó el sistema para ciegos "Braille”, dictando a continuación la obra completa,  nota por nota, a un copista. Después, procedía a la  corrección final en colaboración con su esposa. 

INFANCIA y JUVENTUD
Joaquín Rodrigo nació en Sagunto, provincia de Valencia, en la costa mediterránea de España, el día de Santa Cecilia, 22 de noviembre de 1901. Hijo de un terrateniente comerciante de Almenara (Castellón), Vicente Rodrigo Peirats, y su segunda esposa, Juana Vidre Ribelles, fue el menor de diez hermanos. A los tres años de edad, perdió la vista como consecuencia de una epidemia de difteria. El compositor comentaría más tarde, sin amargura, que esta desgracia personal probablemente le condujo hacia la música. 

A los ocho años inició en Valencia los estudios musicales de solfeo, violín y piano. Después, armonía y composición con los maestros Francisco Antich, Enrique Gomá y Eduardo Chavarri a cuyas clases asistía, y quienes ejercieron una gran influencia en su formación musical. En cuanto a la cultura literaria de que hizo gala Rodrigo a lo largo de su vida, se debió en gran parte a las lecturas de Rafael Ibáñez, empleado por la familia para acompañar a Joaquín. También fue su compañero, secretario y copista en los años siguientes. “Rafael me prestaba los ojos que yo no tenía y además copiaba mi música, sin conocerla, pero la copiaba estupendamente, mejor que un copista profesional…era una gran persona, de fina inteligencia e intuición y, durante muchos años, mi fiel compañero”" solía decir el compositor del amigo que le leyó las obras maestras de la literatura española, así como obras filosóficas, ensayos, y estudios monográficos sobre los más variados temas.

A principios de los años 20, Joaquín Rodrigo era ya un consumado pianista y un estudiante de composición familiarizado con las corrientes vanguardistas más importantes del mundo del arte. Sus primeras composiciones datan de 1923 y están escritas en formas musicales pequeñas: Dos esbozos para violín y piano ('La enamorada junto al pequeño surtidor' 'Pequeña ronda'), su opus 1. Son del mismo año la Suite para piano, Siciliana, para violonchelo y piano, Cançoneta para violín y orquesta de cuerdas, y un austero Ave María para voz y órgano, que años después arregló para coro a capella. La Berceuse de otoñofue compuesta en su forma original para piano, pero Rodrigo la orquestó en los años 30, y la incorporó más tarde a la obra Música para un jardín, de 1957. Su primera obra para gran orquesta, Juglares, fue estrenada con éxito por la Orquesta Sinfónica de Valencia bajo la dirección de José Manuel Izquierdo en 1924. 

Animado por este triunfo, Joaquín se presentó a un concurso nacional al año siguiente con una obra mucho más ambiciosa, las Cinco piezas infantilesprimera de las obras que dedicó a su esposa y por la que recibió una mención honorífica del jurado. Fue estrenada en Valencia el 16 de febrero de 1927 por la Orquesta Sinfónica de Valencia bajo la dirección de José Manuel Izquierdo en el  Teatro Principal, y en París, el 28 de marzo de 1929, a cargo de la orquesta Walther Straram. Mención de la crítica parisina:

“(…)Hemos descubierto a un joven compositor español cuyo nombre conviene recordar, Joaquín Rodrigo. Sus Cinco Piezas infantiles, que fueron interpretadas ese día, están llenas de encanto y buen humor, de simplicidad y de precisa observación”. (‘Paris –Soir’ firmado por Louis Aubert,  2 de abril 1929)

En 1926, compuso su primera obra para guitarra, Zarabanda lejana, dedicada a la vihuela de Luis de Milán. Pronto llegó a las manos de Miguel LLobet,  por aquel entonces auténtica autoridad en materia de guitarra, quien se dirigió en estos términos al joven compositor: “Usted intuye la guitarra y debe continuar escribiendo para ella, en la que le auguro  grandes éxitos”. Acertados augurios pues con el tiempo, Rodrigo va a ser reconocido por sus muchas y variadas obras y por su aportación definitiva al repertorio para guitarra, logrando su consagración internacional como instrumento de concierto.

PARIS

En 1927, Rodrigo, que contaba ya con un sólido bagaje de composiciones instrumentales, para piano (Dos esbozos, Deux berceusesSuite para pianoPastoralPreludio al gallo mañanero), para voz (CantigaSerranilla), y sinfónicas (JuglaresCinco pieza infantiles), decide trasladarse a la capital francesa, desde principios de siglo epicentro cultural para escritores, pintores y músicos españoles. Era pues de esperar que el joven músico desease seguir los pasos de Albéniz, Granados, Falla y Turina.

Acompañado de Rafael Ibáñez, su amigo y secretario, se trasladó a París e ingresó en la École Normale de Musique para estudiar composición con Paul Dukas, quien demostró una especial predilección hacia su discípulo. En su clase Rodrigo estudió durante cinco años. Pronto se dió a conocer como pianista y compositor en los ambientes musicales parisinos y entabló amistad con Ravel, Stravinski, Poulenc, Honneger, Milhaud, y Manuel de Falla. Un hecho de trascendental importancia en la vida de Rodrigo tuvo lugar en aquella época: su encuentro con Manuel de Falla, que supondría el inicio de una amistad duradera entre los dos. Falla, que iba a ser condecorado con la Légion d'Honneur francesa, insistió para que en el concierto que siguió a la ceremonia que se celebró el 14 de marzo de 1928, no sólo se escuchara música suya sino también obras de jóvenes colegas españoles. Rodrigo estrenó en esta ocasión el Preludio al gallo mañanero y siempre le agradeció la oportunidad que le brindó Falla de interpretar su propia música ante un público distinguido e informado. Así lo reflejó la prensa parisina:

“Entonces pudimos admirar el deslumbrante mecanismo del pianista (a quien una grave enfermedad privó de la vista en su infancia) así como las cegadoras maneras de su escritura para piano.” (Firmado por Robert Brussel. Marzo 1929).

Las obras de Rodrigo pronto despertaron el interés de grandes intérpretes españoles de aquel tiempo, que las estrenaron y las incorporaron a sus respectivos repertorios. Es el caso de los pianistas José Iturbi, Joaquín Nín y Ricardo Viñes. Éste último, que estrenó obras de Debussy, Ravel, Poulenc, Granados, Albéniz, y Falla, entre otros grandes autores de la época, prestó una gran ayuda en Paris al joven Joaquín Rodrigo, divulgando sus obras en sus conciertos. 

A nivel personal, fue también en estos años cuando tuvo lugar el hecho más importante en su vida: su encuentro con la pianista turca de origen sefardí Victoria Kamhi, quien quedó deslumbrada por la originalidad del Preludio al gallo mañanero, obra de 1926 y muy significativa en el repertorio pianístico del compositor. Su matrimonio se celebró en 1933 en Valencia. La influencia de Victoria fue decisiva en la carrera de Joaquín: se convirtió en compañera inseparable y en su más asidua colaboradora hasta su fallecimiento. 

TIEMPOS DIFICILES

En 1934, tras instalarse en Valencia con su esposa, Joaquín Rodrigo compuso varias canciones, entre ellas el famoso Cántico de la esposa, con letra de San Juan de la Cruz, su obra predilecta, y el poema sinfónico Per la flor del lliri blau, que recibió el premio del Círculo de Bellas Artes de Valencia. En Madrid, y nuevamente, gracias al apoyo de Manuel de Falla, Rodrigo consiguió la beca Conde de Cartagena que le permitió regresar a París en marzo de 1935, junto con Victoria. Allí, Rodrigo compuso sin descanso y fruto de esta época son varias canciones y algunas de sus más importantes obras para piano. En aquel tiempo, Rodrigo asistió a las clases de Maurice-Emmanuel en la Sorbona y a las de André Pirro, y recibió las últimas lecciones de su maestro, Paul Dukas. Estos cursos, que abarcaban desde la música de Lassus hasta la historia de la ópera, fueron una importante fuente de inspiración para Rodrigo, que empezaba a contar con una base musical muy sólida. En el verano del mismo año, el matrimonio Rodrigo se trasladó a Austria para comentar el Festival de Salzburgo como corresponsales oficiales de la revista 'Le monde musical' de París y del diario valenciano 'Las Provincias'. Fue en Salzburgo donde Rodrigo compuso, por encargo de la ‘Revue musicale’, su Sonada de adiós para piano, conmovedor homenaje a la memoria de su querido maestro Paul Dukas.

A principios de junio 1936, con la prórroga de la beca Conde de Cartagena, Joaquín Rodrigo y su esposa decidieron marcharse un tiempo a Alemania, concretamente a Baden-Baden. Pero el 18 de julio estallaba la guerra civil española. Los tres años siguientes fueron quizá los más difíciles de la vida de Joaquín y Victoria, pues la beca fue suspendida. Salieron adelante impartiendo clases de español y de música en su habitación del asilo para ciegos de Friburgo, en la Selva Negra, donde fueron acogidos como "refugiados españoles". El compositor realizó allí un estudio del canto de los pájaros, además de componer unas cuantas canciones, entre ellas la Canción del cucú, inspirada en la belleza de aquellos bosques.


VUELTA A ESPAÑA Y EL CONCIERTO DE ARANJUEZ

En 1938 Joaquín Rodrigo fue invitado a impartir clases durante el verano en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander, que acababa de abrir sus puertas. El título elegido para sus tres conferencias fue “La música instrumental en las Cortes Imperiales de España”. El matrimonio Rodrigo pudo retomar así contacto con la vida cultural española, a pesar de las dificultades derivadas de la guerra civil. Durante el viaje de vuelta a París tuvo lugar un almuerzo con el guitarrista Regino Sainz de la Maza y el Marqués de Bolarque en el que el compositor aceptó con entusiasmo la idea de escribir un concierto para guitarra. Esta obra sería el Concierto de Aranjuez. De nuevo en París y ya durante el que fue su último año de residencia en la capital francesa, Rodrigo ofreció recitales de piano, conferencias y compuso varias obras, tanto canciones como variadas obras para piano, Cuatro piezas para pianoEn los trigales para guitarra, obras de repertorio de estos instrumentos. Pero al llegar el invierno, el matrimonio Rodrigo empezó a pensar en un retorno definitivo a España, cuando el país estuviera por fin en paz. En 1939 Rodrigo recibió una carta de Manuel de Falla en la que le proponía un puesto de Catedrático de Música en la Universidad de Granada o de Sevilla. Por su parte, Antonio Tovar le ofreció un puesto en el Departamento de Música de Radio Nacional, en Madrid. Como el matrimonio deseaba fervientemente establecerse en la capital de España, optaron por la segunda oferta. Joaquín y Victoria regresaron finalmente a España el 1 de septiembre de 1939, dos días antes de que estallase la segunda guerra mundial. Traían consigo el manuscrito completo del Concierto de Aranjuez.


 El 9 de noviembre de1940 tuvo lugar en Barcelona el estreno mundial del Concierto de Aranjuez para guitarra y orquesta, a cargo de la orquesta Filarmónica de Barcelona bajo la dirección de César Mendoza LaSalle, actuando como solista Regino Sainz de la Maza. El Concierto de Aranjuez fue claro ejemplo de su personalidad y la  primera de sus obras que le darían fama universal. 

Rodrigo seguiría siendo fiel a una estética que él mismo gustaba denominar “neocasticismo”, practicando la tradición tonal, el gusto por las formas clásicas e incorporando elementos cultos como forma de unión entre la tradición española y el presente, creando ese estilo reconocible de inmediato. 


JOAQUÍN RODRIGO, PROTAGONISTA DE UNA NUEVA ÉPOCA DE LA MUSICA ESPAÑOLA

Década de los 40

La década de los 40 fue trascendental para Joaquín Rodrigo, tanto a nivel personal como profesional. Inició una intensa actividad, no solamente creativa, sino también académica y como pianista. 

En 1939 fue nombrado jefe de la sección de arte y propaganda de la Organización Nacional de Ciegos españoles. Desde 1940 ocupó el cargo de asesor de música y jefe del departamento de Música de Radio Nacional de España (1944 y 1945).

En 1941 nació Cecilia, su primera y única hija, y al año siguiente el compositor recibió el Premio Nacional de Música por su Concierto heroico para piano y orquesta, iniciado muchos años atrás y cuyo estreno tuvo lugar en Lisboa el 3 de abril de 1943 por la Orquesta Nacional de España, bajo la dirección del compositor Ernesto Halffter, con la actuación como solista de Leopoldo Querol. Apenas un año más tarde, y también en Lisboa, estrenó otro concierto, esta vez para violín y orquesta, el Concierto de estíocon la participación de Enrique Iniesta como solista  y la Orquesta Nacional de España bajo la dirección de Bartolomé Pérez Casas. 

Durante esos años, ejerció activamente como crítico musical en diversos diarios y fue durante un tiempo profesor del Conservatorio de Madrid. 

En 1947 tomó posesión de la Cátedra Manuel de Falla en la Universidad Complutense de Madrid, puesto que ocupó a lo largo de treinta años. Adquirió popularidad y veneración entre aquellos  jóvenes universitarios que en gran numero acudían desde todas las facultades a las lecciones que con precisión y agudeza impartía sobre la historia de la música, así como a cuantas actividades musicales organizaba en el marco de la Facultad de Filosofía y Letras.

La composición de obras para voz, que inicia en los primeros años 20 es una constante a lo largo de toda su producción.

El estreno del Tríptic de Mossèn Cinto  el 17 de octubre de 1946 en el Palau de la Música Catalana de Barcelona con Victoria de los Ángeles y la Filarmónica de Barcelona, bajo la dirección de Juan Pich Santasusana, constituyó un acontecimiento cultural. 

En esa misma  línea de grandes creaciones para voz, en 1948 se producen dos estrenos fundamentales en su carrera:

Cuatro madrigales amatorios, para canto y piano, el 4 de febrero en el Ateneo de Madrid. Al piano, acompañando a las cuatro sopranos, se sentó el propio autor. 

En abril de ese mismo año obtuvo el Premio Cervantes por el poema sinfónico Ausencias de Dulcinea, para bajo, cuatro sopranos y orquesta, sobre un texto de ‘Don Quijote de la Mancha’. El estreno corrió a cargo de la Orquesta Nacional de España  bajo la dirección de Eduardo Toldrá. 

En 1949 el matrimonio Rodrigo realizó una larga gira en la Argentina, siendo interpretadas muchas de sus obras. Este viaje sería el inicio de una constante a lo largo de su vida para asistir a numerosos estrenos, conciertos, recitales y festivales dedicados a su música que empezaron a sucederse en el mundo entero en reconocimiento al compositor como una de las figuras más queridas y representativas de la música clásica contemporánea.

Ese mismo año se estrenó el Concierto in modo galante para cello y orquesta, escrito por encargo del gran violoncelista español Gaspar Cassadó. El estreno tuvo lugar en Madrid el 4 de noviembre de 1949 a manos de su destinatario y la Orquesta Nacional de España, bajo la dirección de Ataúlfo Argenta.  


A LA CONQUISTA DEL MUNDO

Década de los 50

El 18 de noviembre de 1951 Rodrigo ingresó como miembro numerario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Tras su discurso, sobre “Técnica enseñada e inspiración no aprendida'” interpretó al piano las Cinco Sonatas de Castilla con toccata a modo de pregón, escritas especialmente para la ocasión. 

El 6 de mayo de 1950 tuvo lugar la audición del Concierto de Aranjuez en el Teatro de los Campos Elíseos de París con Narciso Yepes y la Orquesta Nacional de España bajo la dirección de Ataúlfo Argenta. Este acontecimiento supuso el despegue internacional de la obra, (diez años después de que lo estrenara Sainz de la Maza), y también de su autor (en la misma fecha se interpretaba en Chile el Concierto de estío, a cargo de Enrique Iniesta). Así comenzó una proyección definitiva que traspasó las fronteras de España gracias a la difusión de su música por parte de extraordinarios solistas entre los que destacan, al lado de Cassadó y Argenta, Alicia de Larrocha, José Cubiles, Victoria de los Ángeles, Narciso Yepes, Nicanor Zabaleta y Andrés Segovia, y en el ámbito de la danza, Pilar López, Mariemma, José Udaeta, José Greco, que bailaron su música por el mundo. 

Muchas obras suyas  fueron coreografiadas por importantes compañías de baile. Cabe mencionar el estreno del ballet Pavana Real, con argumento de su esposa Victoria Kamhi y coreografía de Juan Magriñá, en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona el 9 de diciembre de 1955. Poco después se representó en el Teatro Colón de Buenos Aires. 

En el marco de su versatilidad creadora, el género  más practicado por Rodrigo es el concierto, en el que ha escrito obras para muy diversas modalidades instrumentales . 

El  9 de noviembre de 1956 se estrena en Madrid el Concierto serenata para arpa y orquesta, compuesto por encargo de Nicanor Zabaleta, a cargo de la Orquesta Nacional de España, bajo la dirección de Paul Klecki. Y el 5 de marzo de 1958 se estrena en San Francisco California (EEUU) en presencia del autor, la Fantasía para un gentilhombre, para guitarra y orquesta escrita por encargo de Andrés Segovia. El gran guitarrista estuvo acompañado  por la orquesta Sinfónica de San Francisco, bajo la dirección de Enrique Jordá. 


EPOCA DE PREMIOS Y RECONOCIMIENTOS

Década de los 60 

La década de los 60 comienza con la concesión de la Orden de Officier des Arts et des Lettres por parte del gobierno francés, seguida en 1963  por la Orden de Chevalier de la Légion d’Honneur, y coronada con la máxima categoría, la de  Commandeur des Arts et des Lettres en 1998.

En 1961, obtuvo el Primer premio del concurso “Coupe de la guitare”, organizado por la Radiotelevisión Francesa, con su obra para guitarra Invocación y danza.

En 1963 fue invitado a impartir durante varios meses, un curso sobre Historia de la música en la Universidad de Puerto Rico.

La distinciones académicas se suceden con el nombramiento de Doctor ‘honoris causa’ por la Universidad de Salamanca, pero Rodrigo no cesa de componer febrilmente, y entre honores y viajes, además de sus tareas habituales, se irán sucediendo significativos estrenos:

EL 26 de febrero de 1966 tuvo lugar la 1ª audición de la Sonata Pimpante para violín y piano, en el Cercle Gaulois de Bruselas.  Fue escrita para su yerno, el violinista Agustín Leon Ara, quien la estrenó con el pianista Albert Giménez Attenelle. 

El 5 de diciembre de 1964, en el  Teatro de la Zarzuela de Madrid, se produce un significativo estreno en la carrera del compositor y de su esposa. Se trata de la comedia lírica o zarzuela El hijo fingido, sobre  texto basado en ‘¿De cuándo acá nos vino?’ y ‘Los ramilletes de Madrid’, de Lope de Vega y adaptado por Victoria Kamhi y Jesús de Arozamena.

En 1966  recibe dos grandes distinciones: La Gran Cruz del Mérito Civil y la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo

El 18 de noviembre de 1967 se estrenó  el Concierto andaluz para cuatro guitarras y orquesta en San Antonio, Texas. Escrito por encargo del cuarteto Romero fue interpretado por Los Romeros y la San Antonio Symphony Orchestra bajo la dirección de Victor Alessandro. 


ÉXITO UNIVERSAL

Décadas  70 y 80 

Se suceden numerosos conciertos, recitales y festivales dedicados a su música. Entre los más importantes destacan los celebrados en 1972 en Turquía (anteriormente ya se había celebrado otro en 1953), Japón (1973), México (1975) y Londres (1986). 

Un nuevo estreno llevaría al matrimonio Rodrigo a Estados Unidos, en 1970: La 1ª audición del Concierto madrigal para dos guitarras y orquesta, el 30 de julio de1970 en el Hollywood Bowl, Los Ángeles (EEUU). Sus intérpretes Ángel y Pepe Romero, fueron acompañados por la Los Ángeles Symphony Orchestra, bajo la dirección de Rafael Frühbeck de Burgos. En 1976, por encargo de la Orquesta Sinfónica de Houston Rodrigo dedicó a la NASA, en conmemoración del Bicentenario de la Independencia de los Estados Unidos, su obra titulada In Search of the Beyond o A la busca del más allá. Se estrenó en Houston, Texas (EEUU)  el 7 de marzo de 1978 en el Jesse H. Jones Hall for the Performing Arts, por la Houston Symphony, bajo la dirección de  Antoni Ros-Marbà. 

En 1978 es elegido miembro de la Académie Royale des Sciences, des Lettres et des Beaux-Arts de Bélgica para cubrir la vacante por el fallecimiento de Benjamin Britten, y es nombrado Doctor ‘honoris causa’ por las Universidades de Southern California (1982), la Universidad Politécnica de Valencia (1988), y las Universidades de Alicante, y Complutense de Madrid (ambas 1989), y Exeter Gran Bretaña (1990).

Pero Rodrigo, que ya había despertado años atrás el interés de grandes intérpretes extranjeros como el guitarrista Julian Bream, los franceses Christian Ferrás que grabó el Concierto de estío, o el dúo de guitarristas Presti- Lagoya para quienes Rodrigo escribió la Tonadilla y el Concierto madrigal, recibió sendos encargos de los célebres solistas británicos, James Galway y Julian Lloyd Webber. Se materializaron en el Concierto pastoral para flauta y orquesta, estrenado el 17 de octubre de 1978. en el Royal Festival Hall, de  Londres con James Galway y la  Philharmonia Orchestra, bajo la dirección de  Eduardo Mata, y el Concierto como un divertimento para cello y orquesta , cuya primera audición tuvo lugar el 15 de abril de1982 en el Royal Festival Hall de Londres con Julian Lloyd Webber y la Orquesta Filarmónica de Londres bajo la dirección de Jesús López Cobos. Finalmente, el 5 de marzo de 1983 se estrenó el Concierto para una fiesta para guitarra y orquesta, encargo de la familia texana Mc Kay para celebrar la puesta de largo de sus hijas. en el Ridglea Country Club, Fort Worth, Texas. Con esta obra, dada a conocer por Pepe Romero y  la Texas Little Symphony bajo la dirección de John Giordano, se cierra el círculo de los 11 conciertos compuestos por Rodrigo. La serie, que se había iniciado con el Concierto de Aranjuez, se cierra también con un concierto para guitarra.

En marzo de 1986 el matrimonio Rodrigo asistió en Londres al festival Rodrigo, en cuyo marco se estrenó su última gran creación: el Cántico de San Francisco de Asís, para coro y orquesta, el 5 de marzo  en el Queen Elizabeth Hall a cargo de la Bournemouth Sinfonietta and Choir y The Renaissance Choir, bajo la dirección de Raymond Calcraft.


MÁXIMO RECONOCIMIENTO Y MUERTE 

Década de los 90   

A partir de 1990 se suceden ininterrumpidamente los honores a Joaquín Rodrigo por parte de entidades oficiales y privadas  en España y en el extranjero. Culminan con el más alto galardón otorgado en España, el premio Príncipe de Asturias de las Artes, concedido en 1996 “por su extraordinaria contribución a la música española a la que ha aportado nuevos impulsos para una proyección universal". Anteriormente, con ocasión de su noventa aniversario, en diciembre de 1991, fue ennoblecido por el rey don Juan Carlos I con el título de Marqués de los Jardines de Aranjuez.

El 21 de julio de 1997 falleció su esposa Victoria, colaboradora más importante en todos los aspectos de su trabajo como compositor. Joaquín Rodrigo falleció dos años más tarde, el 6 de julio de 1999. Los restos mortales de Joaquín y Victoria descansan juntos en el panteón familiar del cementerio de Aranjuez bajo  una guitarra cubista en homenaje a Joaquín Rodrigo del escultor Pablo Serrano. En el epitafio de Joaquín se lee: ”mi vaso es pequeño pero bebo en mi vaso”, en alusión al afán de Rodrigo por mantenerse fiel a sí mismo, a su estilo. Y ese deseo de autenticidad, felizmente preservada de las bogas pasajeras que en cada momento han deslumbrado al siglo, ha mantenido su música viva y reconocida. 


En el epitafio de Victoria se lee: “En ella depositó su confianza el corazón de su marido”, extracto del  capítulo “Alabanza de la mujer fuerte” del ‘Libro de los Proverbios’ del Antiguo Testamento, cobra significado en las  palabras de su esposo:

“Mi esposa Victoria, mi fiel compañera y colaboradora, ha sido mi inspiración, me ha dado impulso, fe en mí mismo e inmenso amor, ha dedicado toda su existencia a la mía y ha sido la luz de mis ojos”.

Con el principal objetivo de asegurar la preservación y difusión de la música de Joaquín Rodrigo, su hija Cecilia, fundó la editorial Ediciones Joaquín Rodrigo en 1989, y en 1999 estableció la Fundación Victoria y Joaquín Rodrigo, que alberga en su rico archivo, entre sus numerosos y variados documentos, los manuscritos del compositor.


En palabras de Rodrigo:

(extraidas del Archivo de la Fundación Victoria y Joaquín Rodrigo)

“La ceguera me dio más vida interior.”

“La música es mi ilusión, mi encanto y mi alegría. Soy un enamorado de la música, que definiría como la máxima poesía de la que dispone el mundo.”

“Creo que lo que sobrevive de nosotros es aquello que es superior. Para los que nos dedicamos a una labor de creación, resultaría especialmente amargo, especialmente triste, admitir que todo acaba con la muerte.” 

Mi vaso es pequeño, pero bebo en mi vaso.

Sobre su estilo compositivo

“Entiendo que la música española si es auténtica, y creo modestamente que cualquiera que sea su valor la mía lo es, no puede ser neoclásica porque España no tuvo clasicismo. Por lo tanto, creo que parte de mi música prosigue en la escuela nacional, en la que tuvimos un casticismo, y por tanto es un intento no de neoclasicismo, pero sí de neocasticismo.”

“Sigo creyendo en la melodía, en la frase completa y medida cuando de canción se trata.”

“Mi música habla un lenguaje marcadamente tonal o modal, puesto que dentro de lo modal podemos también comprender el exotismo de nuestras viejas escalas muy orientalizadas. También se pueden encontrar escapadas más o menos polifónicas.”

“Creo que el acorde perfecto es, a pesar de todo, el eje de mi lenguaje”. 

Joaquín Rodrigo 

Citas de otras personalidades:

Yehudi Menuhin: “Músico de raices profundas” 

Con ocasión de la entrega de la Medalla de Honor de la Universidad Menendez Pelayo de Santander a Joaquín Rodrigo en julio de 1998, Yehudi Menuhin dijo: 

 “Recapacitando sobre la coherente vida del gran compositor español Joaquín Rodrigo, prácticamente extendida a lo largo de un dinámico y difícil siglo, estoy impresionado por la similitud con la que Rodrigo y Bartok desempeñaron su vida y trabajo en su propio siglo.

Ambas personalidades, no influenciadas por modas y manteniendo su propia identidad, hallaron inspiración y guía en el legado musical de su pueblo ( melodía, ritmo y  contrapunto, armonía). Ambos crearon un estilo personal, aportando a sus respectivas culturas una voz universal. Hombres brillantes y cultos, los dos han vivido y respirado  los sentimientos, las costumbres del pueblo, llegando a conocerlo, quizás más aún que cualquier historiador o psicólogo, porque nuestros grandes compositores comprenden  (como nuestros poetas) la esencia humana.

Es maravilloso pensar que los españoles puedan recordar  a lo largo del tiempo, su tradición, su propio carácter, sus pensamientos y sentimientos, a través de  la música de Joaquín Rodrigo.”

Yehudi Menuhin  

Biografía niños - 10

Cecilia, su única hija, es hermosa y es muy lista. Toca el piano y atina, aunque ella es bailarina.

<< Anterior    Siguiente >>

'La vida en cómic: Joaquín Rodrigo'. Publicado en el libro de Música de 5º Curso de Primaria, 'Propuesta Didáctica', de Montse Sanuy Simón. Editorial Luis Vives, Madrid, 2002.

Biografía niños - 9

Victoria Kamhi, su esposa, le ayuda en muchas cosas

<< Anterior    Siguiente >>

'La vida en cómic: Joaquín Rodrigo'. Publicado en el libro de Música de 5º Curso de Primaria, 'Propuesta Didáctica', de Montse Sanuy Simón. Editorial Luis Vives, Madrid, 2002.

Biografía niños - 8

El concierto es una fiesta para guitarra y orquesta...

<< Anterior    Siguiente >>

'La vida en cómic: Joaquín Rodrigo'. Publicado en el libro de Música de 5º Curso de Primaria, 'Propuesta Didáctica', de Montse Sanuy Simón. Editorial Luis Vives, Madrid, 2002.

Biografía niños - 7

En París con mucho acierto escribió un gran concierto.

<< Anterior    Siguiente >>

'La vida en cómic: Joaquín Rodrigo'. Publicado en el libro de Música de 5º Curso de Primaria, 'Propuesta Didáctica', de Montse Sanuy Simón. Editorial Luis Vives, Madrid, 2002.

Biografía niños - 5

Descubre a Victoria en París, la conoce y es feliz.

<< Anterior    Siguiente >>

'La vida en cómic: Joaquín Rodrigo'. Publicado en el libro de Música de 5º Curso de Primaria, 'Propuesta Didáctica', de Montse Sanuy Simón. Editorial Luis Vives, Madrid, 2002.

Biografía niños - 6

Cuando tocan el piano lo hacen a cuatro manos.

<< Anterior    Siguiente >>

'La vida en cómic: Joaquín Rodrigo'. Publicado en el libro de Música de 5º Curso de Primaria, 'Propuesta Didáctica', de Montse Sanuy Simón. Editorial Luis Vives, Madrid, 2002.

Biografía niños - 4

Se marcha a París contento y a Turina encuentra al momento. Con Albéniz, Falla y Granados se comporta como hermano.

<< Anterior    Siguiente >>

'La vida en cómic: Joaquín Rodrigo'. Publicado en el libro de Música de 5º Curso de Primaria, 'Propuesta Didáctica', de Montse Sanuy Simón. Editorial Luis Vives, Madrid, 2002.

Quiénes somos   -  Aviso Legal   -  Tienda   -  Contacto